Cadena de atentados en Bagdad.

25 Enero 2010 por Josema

Una serie de fuertes explosiones contra diversos hoteles del centro de Bagdad ha matado a al menos 36 personas y herido a más de 70, según ha informado un portavoz de la policía iraquí. Las autoridades prevén que las cifras aumenten a un alto número de víctimas mortales en las próximas horas.

Un primer estallido ha sacudido la céntrica plaza de Fardús, cerca de los hoteles Ishtar Sheraton y Palestina, en el lado este del río Tigris. Poco después, otras dos grandes explosiones sucesivas se han dado a la entrada del hotel Babel, en el barrio de Yadría, en las proximidades del hotel Hamrá, en el distrito de Al Karrada. El ministro del Interior ha confirmado que los ataques iban dirigidos a causar una matanza en determinados hoteles de Bagdad.

La ciudad vivía un periodo de relativa calma. El último golpe de los terroristas en la capital se dio el pasado diciembre cuando otra serie de atentados mató a más de 20 personas e hirió a casi un centenar en vísperas del Día de Ashura, una de las fechas más señaladas en el calendario de los chiíes.

Este ataque parece confirmar la temida ola de violencia de cara a las elecciones generales de Irak en marzo de 2010.

Afganistán: una guerra “subcontratada”.

5 Diciembre 2009 por Josema

Un detalle que quedó por fuera del discurso del presidente de Estados Unidos Barack Obama cuando anunció su nueva estrategia para la guerra en Afganistán fue la cantidad de contratistas independientes que ya operan en ese país.

En la actualidad hay 104.000 contratistas militares apoyando la misión de las tropas estadounidenses. La cifra se conoce por que una ley promulgada por Obama produjo un sitio gubernamental en internet donde se publican datos sobre lo que invierte Washington en estos contratistas.

Según analistas, esta cifra sin duda va aumentar a medida que lleguen los 30.000 soldados anunciados para el año entrante dentro del plan de intensificación de la guerra ne Afganistán.

Gran parte del trabajo contratado a estas empresas independientes cubren labores de reconstrucción y construcción de infraestructura, como carreteras, escuelas, campamentos.

Los contratistas también asisten en el mantenimiento del ejército; sirven las comidas a los soldados, transportan municiones, proveen seguridad para el embajador de EE.UU. en Kabul y apoyan el entrenamiento a unidades de policía afgana.

Contratistas y subcontratistas.

Esto es lo que salta a la vista. Pero un ex asesor de la OTAN en Afganistán afirma que hay todo un nivel de subcontratistas y operaciones que llevan a cabo labores que escapan una simple auditoría.

Robert Young Pelton, que también es autor de un libro sobre los contratistas en la guerra contra el terrorismo, dice que existe un inmenso mecanismo de apoyo para labores de inteligencia y apoyo a las tropas que no se publica.

“También está, naturalmente, la guerra secreta de la CIA en Pakistán, donde utilizan sus propios contratistas para trabajos de inteligencia y realizar sus propios ataques”, aseguró Young Pelton en un programa de la BBC.

Hace unos meses, el diario The New York Times afirmó en un artículo que el servicio de inteligencia de EE.UU. había contratado a la firma Blackwater para localizar y asesinar líderes del grupo extremista al-Qaeda.

Blackwater -integrado casi en su mayoría por ex militares- recibió amplias comisiones para trabajar en la guerra en Irak, pero en varias ocasiones fue acusado de violaciones del código de guerra e implicado en la muerte de civiles. Desde entonces cambió su nombre a Xe.

El diario dice que la CIA no firmó un contrato formal con Blackwater, un sistema que parece repetirse con otros trabajos y acuerdos.

Este tipo de negocio hace muy complicada la fiscalización de las actividades y los millones de dólares invertidos en Afganistán, comentó a la BBC la analista del Middlebury College, Allison Stanger.

“Los contratistas principales se conocen. Si embargo, la mayoría del trabajo se subcontrata y una vez llega a ese nivel se empantana y toda la información está envuelta en una nube de secretos”, expresó.

Para el colmo de cosas, dice Stanger, los inspectores generales del Pentágono que deben llevar a cabo la veeduría de todo el costo de la guerra también están subcontratados.

Entre las consecuencias que genera este sistema están el desperdicio de fondos y la dificultad de asignar responsabilidades en caso de excesos y violaciones al derecho internacional.

Mucha de la corrupción está exacerbada por la cantidad de dinero que se ha vertido en los últimos ocho años (…) para cuando las cosas llegan a su destino ya han pasado por muchas manos

Como muchos de los subcontratistas son afganos, la situación alimenta la corrupción en ese país.

En declaraciones a la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de EE.UU., la secretaria de Estado Hillary Clinton declaró que la “tercerización” a los afganos era positiva porque los involucraba, pero también presentaba sus complicaciones.

“Mucha de la corrupción está exacerbada por la cantidad de dinero que se ha vertido en los últimos ocho años. Estamos tan dependientes de una larga línea de abasteciemiento donde todo se importa (…) que, para cuando las cosas llegan a su destino ya han pasado por muchas manos”, expresó Clinton.

La situación es mucho más complicada que eso, asegura Robert Young Pelton.

“A un intérprete se le pagan US$930 diarios para que trabaje al lado de un contratista que cobra US$1.200 diarios. Cuando a los afganos se les acusa de corrupción ellos se dan la vuelta y le dicen a EE.UU. que se están robando todo el dinero antes de que les llegue a ellos”, señala.

“No se trata de gente sacándose su tajada aquí o allá. Es la ridícula idea de contratar a personas por US$150.000 anuales para supervisar a gente que se gana US$400 al mes.”

Tensión entre España e Israel.

30 Octubre 2009 por Josema

Después de un día de malestar diplomático entre España, Israel e Italia, las aguas parecen volver a su cauce. Todo indica que un general español asumirá a principios del 2010 el mando de las fuerzas de la ONU en el sur del Líbano, tal y como estaba previsto y a pesar de una petición de Israel filtrada a la prensa.

El diario Haaretz informó ayer que a principios de octubre el primer ministro Benjamin Netanyahu solicitó confidencialmente a su homólogo italiano, Silvio Berlusconi, que su país continuara liderando la misión de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (Finul). Argumentó que la situación es extremadamente delicada y un cambio de mando podría provocar problemas de coordinación. Después de esta petición, fueron los italianos quienes transmitieron a Madrid el deseo israelí de prorrogar el mando italiano, que también compartirían libaneses y estadounidenses.

De acuerdo con el diario israelí, Netanyahu se hizo eco de la preocupación de su Ejército ante el relevo programado para enero, pero no informó sobre la petición ni siquiera a su Ministerio de Exteriores. Y esto provocó informaciones contradictorias cuando el Gobierno español pidió al israelí que aclarara su postura.

La noticia provocó ayer una cadena de aclaraciones. Diplomáticos españoles aseguraron a Efe: «Lo único que nos consta es la posición oficial del Gobierno de Tel Aviv» de que Israel espera de España un alto grado de cooperación.

«No tenemos preferencias respecto al comando de la Finul, cooperaremos con cualquier mando», coincidía un portavoz de Exteriores israelí. También Italia «mantendrá su compromiso con España», como quiso dejar claro el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini: «Nadie nos ha pedido nada y la petición tiene que venir del secretario general de la ONU». Y recalcó que España desea dirigir la misión y por ello Italia ha decidido no oponerse «a condición de que aumente sus tropas».

No habrá cambios, por tanto, en la agenda prevista para la Finul, aunque queden tensiones diplomáticas por aclarar. Es previsible que la supuesta intromisión israelí sea abordada la próxima semana entre el Gobierno español y el titular de Defensa israelí, Ehud Barak. Este visitará Madrid para firmar el mayor acuerdo bilateral de cooperación militar, precisamente cuando la Asamblea General de la ONU debata el informe sobre crímenes de guerra cometidos por el Ejército de Israel y Hamás durante la reciente ofensiva de Gaza.

Funeral por los guardias revolucionarios.

20 Octubre 2009 por Josema

Cientos de Guardias Revolucionarios y milicianos islámicos “Basij” despidieron hoy a los quince miembros del cuerpo de elite del Ejército iraní muertos el domingo en un atentado suicida cerca de la frontera con Afganistán, en el que también perecieron otras 27 personas.

Envueltos en banderas de Irán, los féretros desfilaron en una base de Teherán entre una multitud que sostenía retratos del líder supremo de la Revolución iraní, ayatolá Ali Jameneí, y prometía derramar su sangre de mártires para defenderlo.

En lugar destacado, los ataúdes del general Nur Ali Shushtari, subcomandante de la división de Tierra de la Guardia Revolucionaria, y de Raja Ali Mohamadzadeh, jefe del citado cuerpo en la conflictiva región de Sistán Baluchistán, ambos muertos en el ataque, informó la televisión estatal.

Desde el estrado, el general Qasem Soleimani, jefe de la Unidad Jerusalén de la Guardia Revolucionaria, volvió a acusar a las enemigos extranjeros del ataque y subrayó que solo han conseguido que el cuerpo esté más comprometido con su misión.

El atentado, el más sangriento sufrido en Irán en los últimos veinte años, ha supuesto un golpe tanto para el régimen como para el propio cuerpo de elite, que el pasado marzo asumió el control de la inestable frontera con Afganistán y Pakistán.

La autoría fue asumida por el grupo extremista suní “Yundulah” (Ejército de Alá), al que se vincula tanto con la red terrorista internacional Al Qaeda como con el movimiento radical afgano “Talibán”.

Irán, sin embargo, dice tener pruebas de la implicación de los servicios secretos extranjeros, y ha acusado tanto a Pakistán como a Estados Unidos y el Reino Unido.

“La muerte del comandante Shushtari añade una nueva página negra en el libro de cuentas de Estados Unidos e Israel”, afirmó hoy el jefe del Estado Mayor del Ejército iraní, general Hasan Firouzabadi, en declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias local Irna.

Irán ya ha acusado en el pasado a Islamabad de dar refugio a Yundulah y a otros grupos extremistas suníes, y a Washington y a Londres de finaciarlos, alegaciones que los tres estados niegan de plano.

En este sentido, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manoucher Mottaki incrementó hoy la presión contra Pakistán, país al que exigió la entrega de los culpables y en particular la del líder de Yundulah, Abdel Malik Rigi.

El fiscal general de la ciudad oriental iraní de Zahedan, Mohamad Marzieh, reveló hoy que las fuerzas de Seguridad han capturado a tres hombres por su supuesta participación en el atentado.

En declaraciones a la agencia de noticias local Fars, Marzieh explicó que los tres sospechosos fueron arrestados en una ciudad del sur de Irán y que se investiga su supuesta colaboración en la masacre.

El fiscal indicó, asimismo, que ya se conoce la identidad del suicida, que es “un ciudadano iraní”, pero rechazó revelar su nombre “por cuestiones de seguridad”.

Ocho años de guerra en Afganistán.

8 Octubre 2009 por Josema

El octavo aniversario de la invasión de Afganistán sirvió ayer para ilustrar cómo una guerra que él mismo calificó como necesaria está poniendo a prueba al presidente Obama como comandante en jefe de Estados Unidos. Ante el trascendental dilema de enviar todavía más tropas para contener a un enemigo que sobre el terreno ha logrado tomar la iniciativa, el presidente ha optado por una profunda revisión estratégica del conflicto que hasta la fecha se ha cobrado la vida de 869 militares del Pentágono y otros 577 soldados aliados.

Con una decisión esperada para finales de octubre, toda la plana mayor de seguridad nacional se volvió a reunir ayer en la «Situation Room» de la Casa Blanca, el famoso puesto de mando multimedia para crisis. Con otra cita adicional prevista para este viernes. En un frente más político, Obama también recibió el martes a la cúpula del Congreso para abordar la cuestión de Afganistán y sus implicaciones presupuestarias. Encuentro en el que los republicanos fueron más explícitos a la hora de respaldar adicionales sacrificios militares.

De acuerdo a las abundantes filtraciones sobre la reunión del presidente con treinta destacados parlamentarios de ambos partidos, Obama se habría declarado partidario de una opción intermedia. Con un explícito rechazo a recortar sustancialmente el contingente militar de EE.UU. en Afganistán, que él mismo reforzó el pasado febrero hasta los 68.000 soldados. Y sin disposición tampoco a que los esfuerzos en el teatro de operaciones afgano se reduzcan exclusivamente a misiones antiterroristas.

Estas indicaciones de Barack Obama han reforzado las especulaciones sobre una decisión que podría incluir más tropas del Pentágono en territorio afgano. Pero sin llegar en ningún caso hasta los 40.000 efectivos adicionales sugeridos por el general McChrystal, principal responsable militar en Afganistán. Si la Casa Blanca opta por enviar entre 10.000 y 15.000 tropas de refuerzo, su misión se concentraría en la formación de fuerzas de seguridad locales.

Este despliegue se vería acompañado por un aumento de la campaña en curso contra Al Qaida y los talibanes dentro de Pakistán. En una visita realizada esta semana al Centro Nacional de Contraterrorismo, Obama reiteró su prioridad de luchar contra Al Qaida «donde quiera que echen raíces». Según el presidente, «estamos desarrollando la capacidad y la cooperación para negar santuarios a cualquiera que amenace a Estados Unidos y sus aliados».

En un comentado discurso pronunciado la semana pasada en Londres, el general McChrystal indicó que a su juicio una opción intermedia no serviría de mucho para cambiar el «status quo» en Afganistán. Pronunciamiento público que ha molestado en la Casa Blanca y que ha llevado a que el secretario de Defensa, Robert Gates, recalque la necesidad de discreción a todos los participantes en el debate afgano.

El fraude electoral de Karzai.

Dentro de esta complicada disyuntiva para la Casa Blanca también se está dejando notar el creciente escándalo sobre un masivo fraude electoral en la reelección de Hamid Karzai al frente del precario gobierno de Kabul.

Sospechosas cifras de participación en los disputados comicios presidenciales celebrados en el pasado mes de agosto están dando fuerza a las acusaciones de un desmoralizador «pucherazo» en Afganistán. Ya que de acuerdo a datos confidenciales de la ONU divulgados ayer por el «Washington Post», en algunas provincias afganas las papeletas contabilizadas superarían en 100.000 o más al número anticipado de votantes.

Dentro de estos nuevos indicios sobre sustanciales prácticas fraudulentas, en la cita electoral de agosto se registraron en la provincia sureña de Helmand un total 134.804 sufragios, de los cuales 112.873 fueron a favor del presidente Karzai. Sin embargo, las propias estimaciones de participación elaboradas por la ONU únicamente anticipaban entre 5.000 y 38.000 votantes.