Bhutto teme otro atentado en su contra.
Un día después del feroz ataque suicida contra la caravana que la acompañaba en su regreso a Paquistán tras ocho años de exilio voluntario, la ex primera ministra Benazir Bhutto anunció que permanecerá en el país para seguir su “lucha por la democracia”, pese a que teme nuevos atentados contra su vida.
“Sé que hay otros ataques planeados contra mí y confío en que el gobierno haga todo lo posible para que no se materialicen”, dijo Bhutto en una conferencia de prensa en Karachi, donde anteayer tuvo lugar el atentado más sangriento de la historia de Paquistán, con un saldo de por lo menos 136 muertos.
“Estamos preparados para arriesgar nuestras vidas. Estamos preparados para arriesgar nuestra libertad. Pero no estamos preparados para entregar esta gran nación a los extremistas”, agregó la ex primera ministra, que apoya abiertamente la lucha contra el terrorismo de Estados Unidos. El gobierno del presidente Pervez Musharraf afirmó luego que destinaría una fuerza de elite para proteger a la ex primera ministra.
Bhutto, que fue premier en dos ocasiones (1988-1990 y 1993-1996), regresó anteayer al país después de ocho años de autoexilio para liderar al opositor Partido Popular Paquistaní (PPP) en las elecciones previstas para enero, que marcarían la transición de un sistema militar a una democracia civil.
La caravana que la trasladaba del aeropuerto al sitio donde tenía previsto pronunciar un discurso, acompañada por unos 250.000 simpatizantes, fue atacada por un suicida que se hizo explotar a metros del vehículo blindado en el que viajaba Bhutto, que resultó ilesa. Poco antes, una granada había sido lanzada a la multitud. La cantidad de muertos, que asciende a 136, podría aumentar porque muchos de los casi 400 heridos están en estado crítico.
“Veo el atentado no como un ataque contra un individuo, no como un ataque contra mí, sino contra lo que represento. Fue un ataque a la democracia, a la unidad e integridad de Paquistán”, recalcó la ex primera ministra, que dejó el país en 1999 envuelta en un escándalo de corrupción.
Bhutto dijo que tenía conocimiento de que se estaba planificando un atentado contra su vida y aludió a individuos dentro del gobierno que están propagando el extremismo y conspirando contra ella. “No culpo al gobierno, sino a ciertos individuos que son miembros de una facción política y abusan de su posición”, insistió la líder vitalicia del PPP. Bhutto cree que quienes perpetraron el ataque contaron con apoyo logístico de funcionarios del servicio secreto y sectores del ejército vinculados a la dictadura militar que condujo entre 1977 y 1988 Zia Ul Haq, que derrocó y ejecutó al entonces primer ministro Zulkifar Ali Bhutto, padre de Benazir.
Las fuerzas de seguridad paquistaníes investigan a grupos talibanes y vinculados a Al-Qaeda desplegados en la frontera con Afganistán. El atentado aún no fue reivindicado por ningún sector, aunque Bhutto dijo que sabe “exactamente” quiénes perpetraron el atentado y acusó a “dignatarios del viejo régimen del general Zia que están hoy detrás del extremismo y el fanatismo”. Es necesario “limpiar los servicios secretos de estos elementos todavía presentes”, agregó.
Al respecto, Bhutto señaló que antes de regresar del exilio a Paquistán le entregó a Musharraf una carta con los nombres de tres personas a las que debía investigar si a ella le pasaba algo. “Sé bastante bien quiénes son mis enemigos en el ejército y los servicios de inteligencia”, dijo.
“Los talibanes y los extremistas islámicos no pueden actuar solos. No pueden organizar atentados suicidas desde una gruta de montaña. Tienen necesidad de una logística, de armas, de alguien que los comande”, manifestó.
Bhutto agregó que un informe entregado por “servicios secretos de un país musulmán amigo” le transmitió informaciones de posibles ataques por parte de cuatro grupos. “Me informaron de una escuadra suicida de talibanes de Afganistán, una de talibanes de Paquistán, una de Al-Qaeda y una de aquí, en Karachi”, dijo. Toda esa información, recalcó, la conocía también el gobierno de Paquistán.
Ante la pregunta de por qué regresó a su país si sabía de la posibilidad de un atentado, Bhutto señaló que había dado su palabra “al pueblo de Paquistán”. “Sé que habrá gente que pensará que fui ingenua, pero creo que fue la decisión correcta. Uno tiene que estar preparado para pagar el precio en la lucha por lo que cree”, declaró.
Bhutto también dedicó varios minutos a denunciar las fallas de seguridad durante el recorrido de su caravana y se quejó de que en la ruta no había iluminación. “Nos movíamos en la oscuridad; si las luces hubieran estado encendidas, nuestros guardias podrían haber detectado a los agresores”, señaló.
Unas horas antes de la conferencia de Bhutto, el ministro del Interior, Aftab Ahmed Jan Sherpao, recordó las dificultades para garantizar la seguridad en una marcha como la de la líder del PPP y explicó que le habían ofrecido un helicóptero para desplazarse a su llegada al aeropuerto, que ella rechazó.
Bhutto regresó a Paquistán tras alcanzar un acuerdo con Musharraf, que tomó el poder tras un golpe en 1999. Musharraf le ofreció una amnistía en los casos de corrupción en los que est investigada a cambio de que ella le preste apoyo político. Este acuerdo permitiría a Bhutto acceder a un tercer mandato como primera ministra y de esta manera compartiría el poder con Musharraf, que fue reelegido el 6 de octubre pero está sujeto a cuestionamientos por parte del Tribunal Supremo.
El atentado de anteayer fue el más grave de una serie de ataques que dejaron 370 muertos en los últimos tres meses en Paquistán, que atraviesa un sangriento período de violencia extremista.