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Cadena de atentados en Bagdad.

25 Enero 2010

Una serie de fuertes explosiones contra diversos hoteles del centro de Bagdad ha matado a al menos 36 personas y herido a más de 70, según ha informado un portavoz de la policía iraquí. Las autoridades prevén que las cifras aumenten a un alto número de víctimas mortales en las próximas horas.

Un primer estallido ha sacudido la céntrica plaza de Fardús, cerca de los hoteles Ishtar Sheraton y Palestina, en el lado este del río Tigris. Poco después, otras dos grandes explosiones sucesivas se han dado a la entrada del hotel Babel, en el barrio de Yadría, en las proximidades del hotel Hamrá, en el distrito de Al Karrada. El ministro del Interior ha confirmado que los ataques iban dirigidos a causar una matanza en determinados hoteles de Bagdad.

La ciudad vivía un periodo de relativa calma. El último golpe de los terroristas en la capital se dio el pasado diciembre cuando otra serie de atentados mató a más de 20 personas e hirió a casi un centenar en vísperas del Día de Ashura, una de las fechas más señaladas en el calendario de los chiíes.

Este ataque parece confirmar la temida ola de violencia de cara a las elecciones generales de Irak en marzo de 2010.

Fuerzas iraquíes controlan las ciudades.

1 Julio 2009

Las fuerzas iraquíes tenían a su cargo, a partir del miércoles y por primera vez en seis años, el control de la seguridad en las ciudades tras el repliegue la víspera de las tropas estadounidenses, aunque atentados como el de Kirkuk, con 33 muertos, dan la pauta de la dificultad de ese desafío.

El presidente estadounidense, Barack Obama, quien se opuso a la guerra en Irak lanzada por su antecesor, George W. Bush, en marzo de 2003, consideró que la retirada norteamericana era un “importante hito” pero advirtió que se avecinaban “días difíciles” en Irak.

La retirada de las tropas a las afueras de pueblos y ciudades, fue marcada por un sangriento atentado con coche bomba perpetrado contra un mercado muy concurrido en Kirkuk, a 225 km al norte de Bagdad, que dejó 33 muertos y 92 heridos el martes, según las autoridades locales.

“La explosión se produjo a una hora de gran afluencia. Sólo vi fuego y mi mostrador derribado. Cuando me di la vuelta vi vendedores en llamas en sus almacenes y en el suelo yacían personas muertas y heridas”, declaró Aras Omar Ghaffour, un vendedor de verduras de 28 años.

El ataque coincidió con el día en que 500.000 policías y 250.000 militares iraquíes empezaron a hacerse cargo de la seguridad en las zonas urbanas. La mayoría de los 133.000 soldados que quedan estarán basados fuera de las ciudades y los pueblos.

A partir de ahora, el papel de los norteamericanos será sobre todo de entrenamiento y de apoyo antes de una retirada completa prevista para fines de 2011.

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, criticó a los “escépticos que no creían en su capacidad (de los iraquíes) para encargarse de su seguridad” y a quienes aseguraban que “las fuerzas extranjeras no se retirarían”.

“Es una ofensa a los iraquíes. Los que decían que las tropas extranjeras nunca se retirarían y conservarían bases permanentes en nuestro país están dando luz verde a los terroristas de matar a civiles”, dijo.

El ejército estadounidense anunció además que cuatro soldados murieron en combates el lunes, llevando a 4.321 el número de soldados norteamericanos muertos desde la invasión.

“No se equivoquen: nos esperan días difíciles. Sabemos que la violencia en Irak continuará, lo vimos ya en el atentado sin sentido en Kirkuk esta mañana”, dijo Obama el martes en la Casa Blanca.

“Es un importante paso adelante, en el que un Irak soberano y unido toma las riendas de su propio destino”, señaló el mandatario estadounidense, calificando esta retirada, por la que se declaró día feriado en Irak, de “importante hito”.

“La transición que transcurre hoy es una nueva comprobación de que aquellos que intentaron empujar a Irak hacia el abismo de la desunión y la guerra civil están del lado equivocado de la historia”, sostuvo.

Maliki había advertido que grupos insurgentes y milicianos llevarían a cabo ataques entorno a la fecha del 30 de junio para minar la confianza en las fuerzas de seguridad iraquíes.

El ataque más mortífero de este año ocurrió cerca de Kirkuk el 20 de junio pasado. En ese atentado murieron 72 personas.

El secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, dijo el martes que espera “ataques esporádicos” y que los combatientes de la red Al Qaida “aumentaran su nivel de violencia para pretender que forzaron (a los soldados estadounidenses) a salir de las ciudades” y demostrar la debilidad de las fuerzas iraquíes.

La retirada del martes forma parte de un acuerdo sobre seguridad firmado en noviembre pasado y que fija las condiciones de una retirada de la presencia estadounidense en Irak.

Según el acuerdo, que fija para fin de 2011 la retirada completa y definitiva, los comandantes estadounidenses ahora deben tener el permiso expreso de Irak para llevar adelante operaciones, aunque sus tropas siguen teniendo un derecho a la legítima defensa.

Elecciones en irak.

1 Febrero 2009

Las familias endomingadas que volvían de votar eran el reflejo de la normalidad que ayer rodeó las elecciones provinciales iraquíes. Normalidad para los estándares de este país destrozado por la violencia que siguió a la invasión estadounidense de 2003. Para evitar atentados, todas las fronteras del país se encuentran cerradas desde la noche del viernes y durante toda la jornada electoral estuvo prohibido el tráfico rodado. “Ha sido un éxito, como una boda”, declaró el portavoz del Ministerio de Defensa. Pero a pesar de la ausencia de incidentes graves y de la temperatura primaveral, las primeras estimaciones hablaban de una participación menor de la esperada.

“Queremos personas que nos den servicios y seguridad”, declaraba Nivan Mahmud, erigida en portavoz de un grupo de mujeres que se dirigían a votar a la escuela nacional Ibn Haizam, al este de Bagdad. Convencidas de la importancia de su voto, no tenían inconveniente en revelar sus preferencias. “Vamos a votar la lista de Iyad Allawi porque fue buen primer ministro, pero sobre todo porque queremos gente laica. Ya hemos sufrido bastante con los partidos religiosos y sus sectarismos”, explicaba Mahmud ante la anuencia de las demás, todas tapadas de la cabeza a los pies y suníes. Cuando un hombre les advierte de que tengan cuidado con lo que dicen, una de ellas se vuelve y le responde: “Estamos en una democracia”.

La misma actitud abierta y confiada mostraba Yusef Eisho, constructor de 52 años, que ha votado al Movimiento Asirio Democrático y enseñaba orgulloso su dedo índice impregnado de tinta en un cafetín de Garaj Amana. “Me parecen gente honesta y espero que hagan un buen trabajo”, explicaba. Eisho, que pertenece a la minoría greco-ortodoxa, opina que la reserva de tres escaños para la minoría cristiana (en Bagdad, Basora y Mosul) “no es suficiente, pero menos es nada”. A su alrededor, una parroquia absolutamente masculina jugaba al dominó. Tal vez la tranquilidad con que se expresa en público tenga que ver con que éste es un barrio eminentemente cristiano.

“La vida y la seguridad están mejorando; Bagdad está más tranquila que antes”, aseguraba. Aun así, todos los colegios electorales estaban ayer rodeados de un doble cinturón de seguridad, Ejército y policía, y los soldados estadounidenses volvieron a hacerse visibles de forma patente en los principales cruces de la capital. Las autoridades no querían correr riesgos. La gente tampoco. Todo el mundo siguió las instrucciones de los uniformados y aceptó los tres cacheos que precedían al acceso a los centros de voto. En las calles secundarias, la gente disfrutaba de día paseando o charlando con los vecinos.

Pero el entusiasmo no ha sido el mismo en todos los barrios. En la otra orilla del Tigris, en Beya, Hay al Amer, Hay al Yihad o Hay al Adel, el ambiente aunque tranquilo era sombrío. Sólo los chavales jóvenes estaban en la calle haciendo recados o jugando al fútbol. Después del derrocamiento de Sadam Husein, aquí se produjeron matanzas terribles. Los radicales suníes lograron echar a la mayoría de los habitantes chiíes. “Hace un año, no hubiera creído que iba a volver a pisar estos barrios”, confía Sarmad, mientras me guiaba por el complicado mapa étnico-religioso de la capital.

Las elecciones provinciales de hoy son las primeras desde 2005 en las que participan los suníes. Aquellos comicios, boicoteados por la comunidad suní, que representa una quinta parte de la población, no reflejaron las demandas reales del pueblo iraquí, especialmente en provincias como Nínive o Diyala, de mayoría suní. Desde entonces los enfrentamientos armados entre chiíes y suníes han marcado la vida del país.

El Gobierno del primer ministro, el chií Nuri al Maliki, ha hecho grandes esfuerzos por integrar en el juego democrático a los principales partidos suníes. A partir de ahora se abre un capítulo en Irak con un nuevo reparto del poder. El camino será sinuoso y lleno de obstáculos, pero de momento ayer miles de suníes accedieron a elegir entre los 14.000 candidatos repartidos entre 437 organizaciones políticas que competían por 440 escaños en disputa, de los cuales un cuarto de ellos están reservados a mujeres.

“Habrá venido el 60% de los inscritos, pero sólo el 40% ha podido votar porque hay muchos problemas con los nombres”, explicaba el responsable de un centro electoral. “Éste es un barrio que acoge a muchos desplazados y sólo hemos tenido un mes para tratar de corregir los fallos de las listas”. Una vez que se aseguró de que los soldados no podían oírle, bajó la voz para denunciar “un compló para impedir que los suníes voten”. No importa lo que haya de verdad. La convicción de que eso es así, en estos barrios o en las regiones del noroeste del país donde la comunidad suní es mayoritaria, puede bastar para encender la mecha del descontento si los responsables no tienen exquisito cuidado en abordar los agravios reales o percibidos.

“Las elecciones no son buenas”, se despedía el soldado de un puesto de control cuando nos íbamos. Afortunadamente daba la impresión de que no era la opinión de la mayoría de los 15 millones de iraquíes que ayer podían votar en 14 de las 18 provincias del país (las tres provincias kurdas lo harán a final de año y la de Kirkuk cuando árabes, kurdos y turcomanos lleguen a un acuerdo sobre el reparto del poder). Un poco más adelante, el barrio de Kadumiya, que alberga uno de los grandes santuarios del chiísmo, parecía otro país. Allí el voto es tanto un derecho político como una obligación religiosa.

La jornada electoral, que se inició con cierta pereza a las siete de la mañana (dos horas menos en la España peninsular), fue animándose a medida que avanzaba el día. A partir de las doce, la afluencia se hizo más nutrida. Aun así, en algunos colegios electorales, como el Palestina de Kadumiya, los interventores de mesa opinaban que habían acudido menos votantes que en 2005.

Tal vez por ello, o porque la votación transcurrió sin incidentes graves, el primer ministro, Nuri al Maliki, decidió levantar varias horas antes de lo previsto las restricciones al tráfico de vehículos en las principales ciudades. También la Comisión Electoral extendió una hora el escrutinio, hasta las seis de la tarde, “para dar más oportunidades a los votantes”.

En su primera aparición pública tras el cierre de los colegios, Al Maliki calificó la jornada de un “gran éxito de todos los iraquíes” así como de un hito en el camino hacia la democracia y la alternancia en el poder. Fuentes de Naciones Unidas reconocían en privado que la participación no había sido tan alta como se esperaba, pero las cifras oficiales no se conocerán hasta mañana.

Fuga de dos jefes de Al Qaeda en Irak.

27 Diciembre 2008

No redujeron a los guardias ni tuvieron piedad con los que se rendían. Los hombres que en la madrugada de ayer protagonizaron una revuelta en la prisión de Ramadi (al oeste de Bagdad) fueron disparando uno a uno sobre todos los policías que les salían al paso y tuvieron la sangre fría de rematar en sus camas a los guardias que dormían antes de abrir las celdas de los reclusos.

El balance final fue de seis policías muertos y 10 heridos, siete presos abatidos en el ataque y tres peligrosos presos fugados: dos líderes locales de Al Qaeda y un hombre conocido como Imad, El asesino, autor confeso de más de 100 homicidios. Entre los policías muertos hay un teniente coronel y un capitán.

Los tres fugados son oriundos de Ramadi, feudo suní y localidad convertida en auténtica pesadilla tanto para las tropas estadounidenses como para las autoridades iraquíes desde la caída de Sadam Husein en abril de 2003. Washington cedió el pasado septiembre el control de la región al Gobierno iraquí, aunque mantiene a un cuerpo de marines en la zona. Todo comenzó cuando un guardia entró en una celda y fue reducido. Los presos fueron a la armería disparando contra todos los guardias que les salían al paso y de allí al dormitorio de los agentes. Finalmente, y en medio de un pandemónium, abrieron las celdas. Se calcula que unos 40 internos lograron escapar en medio del tiroteo.

Durante largos minutos la situación fue de una confusión total hasta que logró ser controlada por las autoridades iraquíes que inmediatamente decretaron el toque de queda en la localidad. Mientras la policía peinaba casa por casa la zona con fotografías de los evadidos y lograba detener en pocas horas al menos a 23 de ellos. “Confiamos en que la población colabore”, señaló un portavoz del Ministerio del Interior iraquí.

El balance final de muertos y heridos se suma al incesante goteo de fallecidos por la violencia en Irak. El día de Navidad un soldado estadounidense murió en Mosul, a unos 600 kilómetros al norte de Bagdad, por lo que la jerga oficial denomina “fuego indirecto” y que se aplica a ataques con morteros o cohetes. Mientras, en el plano político reinaba la incertidumbre después de que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, cancelara por sorpresa -incluso para sus compañeros de Gabinete- la visita oficial que tenía previsto realizar al vecino Irán. Bagdad era un hervidero de rumores sobre los motivos de la cancelación del viaje que iban desde disputas políticas internas a una hipotética visita secreta del presidente electo de EE UU, Barack Obama.

Irán es una de las cuestiones clave de la política exterior iraquí y su importancia puede verse redoblada en la campaña con vistas a las elecciones provinciales que deben celebrarse en Irak el mes que viene y que pueden rediseñar el mapa político de país.

El Reino Unido se va de Irak.

10 Diciembre 2008

El Gobierno de Reino Unido ha comenzado a preparar la retirada de sus tropas de Irak para finalizar el proceso, como muy tarde, en junio del próximo año. La información ha sido recogida por los diarios británicos The Guardian y Daily Mail, que citan fuentes oficiales.

El inicio de la retirada empezaría en marzo, en vez de en enero como estaba previsto, según informa la cadena BBC que recoge fuentes procedentes del ministerio de Defensa. A pesar del retraso, el plan de primer ministro británico, Gordon Brown, de sacar del país asiático a la mayoría de sus efectivos en 2009 continúa en marcha, siempre que las elecciones iraquíes del próximo enero transcurran sin incidentes.

Los periódicos confirman que los soldados británicos serían reemplazados por tropas estadounidenses, con lo que el territorio que ocupan no serán entregados a los dirigentes iraquíes. De ese modo, de los 4.000 soldados que continúan en la ciudad iraquí de Basora, sólo quedarían 300 efectivos instruyendo a las fuerzas de seguridad locales, tal y como pide el gobierno del país.

El plan de retirada está bastante avanzado, a pesar de que que aún se debe acordar el llamado pacto de “estatus de fuerzas” con el Gobierno iraquí, dijo el Times.

La BBC también dice que la retirada de Reino Unido de Irak, con las unidades de fuerza especiales que operan desde Bagdad, podría servir para tener más recursos para aumentar la misión internacional de Afganistán.

El ex primer ministro Tony Blair fue el más firme aliado del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, durante la invasión a Irak de marzo de 2003 para derrocar a Sadam Husein. Blair envió 45.000 soldados para que se sumarán a la acción militar liderada por Estados Unidos, pero la guerra le costó su respaldo público.

Gordon Brown, quien asumió el cargo de manos de Blair en junio del año pasado, ha reducido la cantidad de soldados en Irak y retirar a los soldados restantes podría darle un impulso antes de las próxima elecciones, que debe realizarse antes de mediados de 2010.

En octubre, el secretario de Defensa, John Hutton, dijo que los soldados británicos estaban camino de completar su misión a comienzos del próximo año.

El martes, el general estadounidense David Petraeus dijo que la violencia en Irak en las últimas semanas ha caído a su nivel más bajo desde mediados de 2003 y que los avances en seguridad, si bien pueden revertirse, son menos frágiles que en el pasado.