Los turcos elegirán a su presidente.
Los turcos aprobaron ayer por amplia mayoría una reforma constitucional para que los futuros presidentes del país sean elegidos por votación directa, y no por el Parlamento, como se hace actualmente.
El 69,1 por ciento de los votantes en el referéndum respaldaron la propuesta del partido del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, mientras que el 30,8 por ciento la rechazó.
El oficialismo está trabajando en una nueva Constitución, que sustituirá a la actual, heredada del régimen militar que siguió al golpe de Estado de 1980. El objetivo del gobierno es reforzar la democracia en Turquía, candidata a ingresar en la Unión Europea.
La reforma sometida a referéndum proponía la elección por sufragio universal del presidente del país para un mandato de cinco años, renovable una sola vez. Actualmente, el jefe del Estado es elegido por el Parlamento para un mandato único de siete años. También impulsaba la celebración de elecciones legislativas cada cuatro años, en lugar de cada cinco, como ahora.
El oficialista Partido de la Justicia y del Desarrollo, impulsor de las reformas, hizo campaña por un “sí” masivo, mientras que la oposición llamó a los electores a votar por el “no” o a abstenerse.
El resultado no afectará el estatus del presidente Abdullah Gül, que fue elegido por el Parlamento en agosto pasado por un período de siete años. Su sucesor será elegido por los electores turcos en 2014.
En mayo pasado, el gobierno, de orientación islámica, mantuvo un duro enfrentamiento con la poderosa elite secular de Turquía, integrada, entre otros, por la Corte Suprema y el ejército, por la elección del reemplazante del presidente Ahmed Necdet Sezer.
Los laicos intentaron obstaculizar la elección de Gül -musulmán que había participado en el movimiento islámico de Turquía- por los temores a que intentara afectar la separación entre Estado y religión. Pero en julio pasado, el gobierno ganó un segundo mandato en los comicios generales, lo que le permitió asegurar la elección de Gül como presidente.