Funeral por los guardias revolucionarios.

20 Octubre 2009 por Josema

Cientos de Guardias Revolucionarios y milicianos islámicos “Basij” despidieron hoy a los quince miembros del cuerpo de elite del Ejército iraní muertos el domingo en un atentado suicida cerca de la frontera con Afganistán, en el que también perecieron otras 27 personas.

Envueltos en banderas de Irán, los féretros desfilaron en una base de Teherán entre una multitud que sostenía retratos del líder supremo de la Revolución iraní, ayatolá Ali Jameneí, y prometía derramar su sangre de mártires para defenderlo.

En lugar destacado, los ataúdes del general Nur Ali Shushtari, subcomandante de la división de Tierra de la Guardia Revolucionaria, y de Raja Ali Mohamadzadeh, jefe del citado cuerpo en la conflictiva región de Sistán Baluchistán, ambos muertos en el ataque, informó la televisión estatal.

Desde el estrado, el general Qasem Soleimani, jefe de la Unidad Jerusalén de la Guardia Revolucionaria, volvió a acusar a las enemigos extranjeros del ataque y subrayó que solo han conseguido que el cuerpo esté más comprometido con su misión.

El atentado, el más sangriento sufrido en Irán en los últimos veinte años, ha supuesto un golpe tanto para el régimen como para el propio cuerpo de elite, que el pasado marzo asumió el control de la inestable frontera con Afganistán y Pakistán.

La autoría fue asumida por el grupo extremista suní “Yundulah” (Ejército de Alá), al que se vincula tanto con la red terrorista internacional Al Qaeda como con el movimiento radical afgano “Talibán”.

Irán, sin embargo, dice tener pruebas de la implicación de los servicios secretos extranjeros, y ha acusado tanto a Pakistán como a Estados Unidos y el Reino Unido.

“La muerte del comandante Shushtari añade una nueva página negra en el libro de cuentas de Estados Unidos e Israel”, afirmó hoy el jefe del Estado Mayor del Ejército iraní, general Hasan Firouzabadi, en declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias local Irna.

Irán ya ha acusado en el pasado a Islamabad de dar refugio a Yundulah y a otros grupos extremistas suníes, y a Washington y a Londres de finaciarlos, alegaciones que los tres estados niegan de plano.

En este sentido, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manoucher Mottaki incrementó hoy la presión contra Pakistán, país al que exigió la entrega de los culpables y en particular la del líder de Yundulah, Abdel Malik Rigi.

El fiscal general de la ciudad oriental iraní de Zahedan, Mohamad Marzieh, reveló hoy que las fuerzas de Seguridad han capturado a tres hombres por su supuesta participación en el atentado.

En declaraciones a la agencia de noticias local Fars, Marzieh explicó que los tres sospechosos fueron arrestados en una ciudad del sur de Irán y que se investiga su supuesta colaboración en la masacre.

El fiscal indicó, asimismo, que ya se conoce la identidad del suicida, que es “un ciudadano iraní”, pero rechazó revelar su nombre “por cuestiones de seguridad”.

Ocho años de guerra en Afganistán.

8 Octubre 2009 por Josema

El octavo aniversario de la invasión de Afganistán sirvió ayer para ilustrar cómo una guerra que él mismo calificó como necesaria está poniendo a prueba al presidente Obama como comandante en jefe de Estados Unidos. Ante el trascendental dilema de enviar todavía más tropas para contener a un enemigo que sobre el terreno ha logrado tomar la iniciativa, el presidente ha optado por una profunda revisión estratégica del conflicto que hasta la fecha se ha cobrado la vida de 869 militares del Pentágono y otros 577 soldados aliados.

Con una decisión esperada para finales de octubre, toda la plana mayor de seguridad nacional se volvió a reunir ayer en la «Situation Room» de la Casa Blanca, el famoso puesto de mando multimedia para crisis. Con otra cita adicional prevista para este viernes. En un frente más político, Obama también recibió el martes a la cúpula del Congreso para abordar la cuestión de Afganistán y sus implicaciones presupuestarias. Encuentro en el que los republicanos fueron más explícitos a la hora de respaldar adicionales sacrificios militares.

De acuerdo a las abundantes filtraciones sobre la reunión del presidente con treinta destacados parlamentarios de ambos partidos, Obama se habría declarado partidario de una opción intermedia. Con un explícito rechazo a recortar sustancialmente el contingente militar de EE.UU. en Afganistán, que él mismo reforzó el pasado febrero hasta los 68.000 soldados. Y sin disposición tampoco a que los esfuerzos en el teatro de operaciones afgano se reduzcan exclusivamente a misiones antiterroristas.

Estas indicaciones de Barack Obama han reforzado las especulaciones sobre una decisión que podría incluir más tropas del Pentágono en territorio afgano. Pero sin llegar en ningún caso hasta los 40.000 efectivos adicionales sugeridos por el general McChrystal, principal responsable militar en Afganistán. Si la Casa Blanca opta por enviar entre 10.000 y 15.000 tropas de refuerzo, su misión se concentraría en la formación de fuerzas de seguridad locales.

Este despliegue se vería acompañado por un aumento de la campaña en curso contra Al Qaida y los talibanes dentro de Pakistán. En una visita realizada esta semana al Centro Nacional de Contraterrorismo, Obama reiteró su prioridad de luchar contra Al Qaida «donde quiera que echen raíces». Según el presidente, «estamos desarrollando la capacidad y la cooperación para negar santuarios a cualquiera que amenace a Estados Unidos y sus aliados».

En un comentado discurso pronunciado la semana pasada en Londres, el general McChrystal indicó que a su juicio una opción intermedia no serviría de mucho para cambiar el «status quo» en Afganistán. Pronunciamiento público que ha molestado en la Casa Blanca y que ha llevado a que el secretario de Defensa, Robert Gates, recalque la necesidad de discreción a todos los participantes en el debate afgano.

El fraude electoral de Karzai.

Dentro de esta complicada disyuntiva para la Casa Blanca también se está dejando notar el creciente escándalo sobre un masivo fraude electoral en la reelección de Hamid Karzai al frente del precario gobierno de Kabul.

Sospechosas cifras de participación en los disputados comicios presidenciales celebrados en el pasado mes de agosto están dando fuerza a las acusaciones de un desmoralizador «pucherazo» en Afganistán. Ya que de acuerdo a datos confidenciales de la ONU divulgados ayer por el «Washington Post», en algunas provincias afganas las papeletas contabilizadas superarían en 100.000 o más al número anticipado de votantes.

Dentro de estos nuevos indicios sobre sustanciales prácticas fraudulentas, en la cita electoral de agosto se registraron en la provincia sureña de Helmand un total 134.804 sufragios, de los cuales 112.873 fueron a favor del presidente Karzai. Sin embargo, las propias estimaciones de participación elaboradas por la ONU únicamente anticipaban entre 5.000 y 38.000 votantes.

Ataque suicida contra la ONU.

6 Octubre 2009 por Josema

Islamabad no ha logrado escapar a la ola de violencia que azota Pakistán en las últimas semanas. Un terrorista suicida, ataviado con un uniforme de las fuerzas de seguridad, logró introducirse ayer por la mañana en la sede del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, en sus siglas en inglés) en la capital del país e hizo estallar la carga explosiva que portaba consigo. Al menos cinco personas perdieron sus vidas en la explosión, entre ellas dos mujeres y un ciudadano iraquí, y seis más resultaron heridas.

Ningún grupo terrorista ha reclamado por ahora la autoría del atentado. Sin embargo, el ministro paquistaní de Interior, Rehman Malik, señaló a los talibanes paquistaníes. Un día antes, el nuevo líder talibán, Hakimullah Mehsud, se reunió con los medios de comunicación para desmentir los rumores de su muerte y advirtió de ataques inminentes en todo el país como venganza por el asesinato de su predecesor, Baitullah Mehsud.

En las últimas semanas, la violencia se había centrado en las zonas tribales, donde los terroristas llevaron a cabo una serie de explosiones que acabaron con la vida de 28 personas. Pero con el atentado de ayer lograron burlar los anillos de seguridad que la Policía había establecido en la capital paquistaní.

Según Malik, el extremista se camufló con un uniforme de la Guardia de Fronteras, el cuerpo que custodia el blindado edificio de la ONU, y logró internarse en él aduciendo que necesitaba ir al lavabo. De ese modo no fue cacheado ni atravesó el detector de metales en la puerta de las oficinas, en las que se encontraban trabajando unas cien personas.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, calificó el ataque como un “crimen atroz”. El WFP se dedica a suministrar alimentos a la población más desfavorecida de Pakistán. Por eso, el atentado “es una tragedia no sólo para el WFP sino para toda la comunidad humanitaria y aquellos que padecen hambre”, aseguró Josette Sheeran, directora de la organización en el país asiático.

Todas las oficinas de la ONU en Pakistán permanecerán cerradas hasta nuevo aviso por motivos de seguridad. En junio, dos trabajadores de Naciones Unidas murieron en Peshawar, ciudad situada al noroeste de Islamabad, en otro atentado suicida contra un hotel de lujo.

El Ejército paquistaní ha llevado a cabo en los últimos meses una intensa campaña en las áreas tribales para doblegar a los militantes. Tras el éxito obtenido en el valle del Swat, donde los militares paquistaníes expulsaron a los talibanes y pusieron fin al imperio de la ley islámica, ahora se muestran dispuestos a internarse en Waziristán del Sur, uno de los bastiones talibanes, fronterizo con Afganistán.

Abordan guerra afgana en Londres.

29 Septiembre 2009 por Josema

Londres recibirá esta semana a un trío de comandantes militares y altos funcionarios que trabajan en Afganistán, mientras aumenta la presión sobre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para decidir sobre una nueva estrategia en el conflicto que ya lleva ocho años.

El general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, se encuentra en Londres aparentemente para dar un discurso a expertos militares.

Sin embargo, su visita coincide con la presencia del secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y el máximo comandante de la alianza en Europa, almirante James Stavridis.

Funcionarios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y el Ministerio de Defensa británico restaron importancia al hecho de que los tres líderes se encontrarán en Londres durante el jueves y viernes, calificando la situación como una coincidencia.

Las visitas y discursos ocurrirán en un momento crítico para las políticas y planificación sobre Afganistán, mientras Obama evalúa una petición de soldados adicionales presentada por McChrystal y las potencias europeas buscan cambiar su rol estratégico.

Gran Bretaña, que recientemente designó a un nuevo comandante del Ejército, es el mayor contribuyente a la coalición en Afganistán después de Estados Unidos, con 9.000 soldados.

Pero la opinión pública es contraria a la guerra y el Gobierno está reacio a enviar más fuerzas, en medio de un aumento de la cifra de muertos y una elección programada para junio.

McChrystal, quien dará un discurso el jueves en el Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, presentó un plan al presidente Obama, en el que pide de 30.000 a 40.000 soldados de combate adicionales y entrenadores, de acuerdo a funcionarios de defensa y del Congreso estadounidense.

McChyrstal ha dicho que sin ese aumento la guerra, iniciada tras los ataques del 11 de septiembre del 2001 contra Al Qaeda y los talibanes, podría fracasar.

30 civiles muertos en Afganistán.

29 Septiembre 2009 por Josema

Una bomba ubicada junto a un camino que detonó el martes en el sur de Afganistán causó la muerte de 30 civiles, entre ellos 10 niños y siete mujeres, informó el Ministerio de Interior.

Al menos otras 39 personas resultaron heridas cuando la bomba impactó a un bus en el distrito de Maiwand, en las afueras de la sureña ciudad de Kandahar, precisó el ministerio a través de un comunicado.

El portavoz del Gobierno provincial Zalmai Ayoubi indicó que la bomba explotó en una autopista en donde un estallido similar provocó la muerte de tres civiles el día anterior y responsabilizó a los talibanes por el ataque.

Las bombas de fabricación casera se han vuelto el arma más mortífera usada por insurgentes que luchan contra fuerzas occidentales y del Gobierno afgano, y los civiles suelen ser víctimas de los ataques.

Reuters no pudo contactar inmediatamente a los talibanes para obtener comentarios, pero los milicianos usualmente se distancian de las explosiones que provocan víctimas civiles.

En un ataque con bomba separado, una mujer murió y otra resultó herida en el distrito de Spinghar en el este de Afganistán.

Los talibanes, que fueron derrocados por una invasión liderada por Estados Unidos en el 2001, utilizan mayormente bombas al costado del camino y ataques suicidas en su campaña contra las fuerzas extranjeras y de Afganistán.

Más de 1.500 civiles han muerto como consecuencia de la violencia en Afganistán en lo que va del año, informó la semana pasada Naciones Unidas.

La ONU dijo que un 68 por ciento de las muertes civiles es resultado de ataques milicianos, mientras que un 23 por ciento fue causada por la acción de tropas afganas y extranjeras encabezadas por la OTAN y el Ejército de Estados Unidos.