Ocho años de guerra en Afganistán.

8 Octubre 2009

El octavo aniversario de la invasión de Afganistán sirvió ayer para ilustrar cómo una guerra que él mismo calificó como necesaria está poniendo a prueba al presidente Obama como comandante en jefe de Estados Unidos. Ante el trascendental dilema de enviar todavía más tropas para contener a un enemigo que sobre el terreno ha logrado tomar la iniciativa, el presidente ha optado por una profunda revisión estratégica del conflicto que hasta la fecha se ha cobrado la vida de 869 militares del Pentágono y otros 577 soldados aliados.

Con una decisión esperada para finales de octubre, toda la plana mayor de seguridad nacional se volvió a reunir ayer en la «Situation Room» de la Casa Blanca, el famoso puesto de mando multimedia para crisis. Con otra cita adicional prevista para este viernes. En un frente más político, Obama también recibió el martes a la cúpula del Congreso para abordar la cuestión de Afganistán y sus implicaciones presupuestarias. Encuentro en el que los republicanos fueron más explícitos a la hora de respaldar adicionales sacrificios militares.

De acuerdo a las abundantes filtraciones sobre la reunión del presidente con treinta destacados parlamentarios de ambos partidos, Obama se habría declarado partidario de una opción intermedia. Con un explícito rechazo a recortar sustancialmente el contingente militar de EE.UU. en Afganistán, que él mismo reforzó el pasado febrero hasta los 68.000 soldados. Y sin disposición tampoco a que los esfuerzos en el teatro de operaciones afgano se reduzcan exclusivamente a misiones antiterroristas.

Estas indicaciones de Barack Obama han reforzado las especulaciones sobre una decisión que podría incluir más tropas del Pentágono en territorio afgano. Pero sin llegar en ningún caso hasta los 40.000 efectivos adicionales sugeridos por el general McChrystal, principal responsable militar en Afganistán. Si la Casa Blanca opta por enviar entre 10.000 y 15.000 tropas de refuerzo, su misión se concentraría en la formación de fuerzas de seguridad locales.

Este despliegue se vería acompañado por un aumento de la campaña en curso contra Al Qaida y los talibanes dentro de Pakistán. En una visita realizada esta semana al Centro Nacional de Contraterrorismo, Obama reiteró su prioridad de luchar contra Al Qaida «donde quiera que echen raíces». Según el presidente, «estamos desarrollando la capacidad y la cooperación para negar santuarios a cualquiera que amenace a Estados Unidos y sus aliados».

En un comentado discurso pronunciado la semana pasada en Londres, el general McChrystal indicó que a su juicio una opción intermedia no serviría de mucho para cambiar el «status quo» en Afganistán. Pronunciamiento público que ha molestado en la Casa Blanca y que ha llevado a que el secretario de Defensa, Robert Gates, recalque la necesidad de discreción a todos los participantes en el debate afgano.

El fraude electoral de Karzai.

Dentro de esta complicada disyuntiva para la Casa Blanca también se está dejando notar el creciente escándalo sobre un masivo fraude electoral en la reelección de Hamid Karzai al frente del precario gobierno de Kabul.

Sospechosas cifras de participación en los disputados comicios presidenciales celebrados en el pasado mes de agosto están dando fuerza a las acusaciones de un desmoralizador «pucherazo» en Afganistán. Ya que de acuerdo a datos confidenciales de la ONU divulgados ayer por el «Washington Post», en algunas provincias afganas las papeletas contabilizadas superarían en 100.000 o más al número anticipado de votantes.

Dentro de estos nuevos indicios sobre sustanciales prácticas fraudulentas, en la cita electoral de agosto se registraron en la provincia sureña de Helmand un total 134.804 sufragios, de los cuales 112.873 fueron a favor del presidente Karzai. Sin embargo, las propias estimaciones de participación elaboradas por la ONU únicamente anticipaban entre 5.000 y 38.000 votantes.

Abordan guerra afgana en Londres.

29 Septiembre 2009

Londres recibirá esta semana a un trío de comandantes militares y altos funcionarios que trabajan en Afganistán, mientras aumenta la presión sobre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para decidir sobre una nueva estrategia en el conflicto que ya lleva ocho años.

El general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, se encuentra en Londres aparentemente para dar un discurso a expertos militares.

Sin embargo, su visita coincide con la presencia del secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y el máximo comandante de la alianza en Europa, almirante James Stavridis.

Funcionarios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y el Ministerio de Defensa británico restaron importancia al hecho de que los tres líderes se encontrarán en Londres durante el jueves y viernes, calificando la situación como una coincidencia.

Las visitas y discursos ocurrirán en un momento crítico para las políticas y planificación sobre Afganistán, mientras Obama evalúa una petición de soldados adicionales presentada por McChrystal y las potencias europeas buscan cambiar su rol estratégico.

Gran Bretaña, que recientemente designó a un nuevo comandante del Ejército, es el mayor contribuyente a la coalición en Afganistán después de Estados Unidos, con 9.000 soldados.

Pero la opinión pública es contraria a la guerra y el Gobierno está reacio a enviar más fuerzas, en medio de un aumento de la cifra de muertos y una elección programada para junio.

McChrystal, quien dará un discurso el jueves en el Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, presentó un plan al presidente Obama, en el que pide de 30.000 a 40.000 soldados de combate adicionales y entrenadores, de acuerdo a funcionarios de defensa y del Congreso estadounidense.

McChyrstal ha dicho que sin ese aumento la guerra, iniciada tras los ataques del 11 de septiembre del 2001 contra Al Qaeda y los talibanes, podría fracasar.

Mueren soldados afganos en bombardeo de EEUU.

23 Octubre 2008

Nueve soldados afganos han muerto y otros cuatro resultaron heridos en un ataque aéreo de la coalición estadounidense en el sureste del país en la noche del martes. Un portavoz del Ejército estadounidense confirmó ayer el ataque, que atribuyó a un “error de identificación”. Explicó que sus tropas “podían haber matado y herido por error a soldados del Ejército Nacional Afgano después de ser atacados cuando regresaban de una operación”.

El Ministerio de Defensa afgano condenó con dureza la acción de los helicópteros artillados y consideró que esto puede debilitar la moral de los soldados. En el bombardeo también murieron tres policías. En lo que va de año, centenares de civiles afganos han perdido la vida a causa de los ataques aéreos de las tropas extranjeras en Afganistán, en su mayoría realizados en el marco de la Operación Libertad Duradera que, bajo el mando de EE UU persigue desde 2001 a talibanes y miembros de Al Qaeda.

El Gobierno de Hamid Karzai ha exigido frecuentemente tanto al mando de la coalición como al de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, que lidera la OTAN), que hagan todos los esfuerzos necesarios para evitar los llamados “daños colaterales” de la lucha contra la insurgencia. Karzai teme que éstos puedan alimentar la frustración de la población.

El Ministerio de Defensa afgano precisó que el bombardeo tuvo lugar en la carretera de Dowa Manda, en la provincia oriental de Jost, un bastión de los talibanes.

Matanza en Kabul.

8 Julio 2008

Al menos 41 personas resultaron muertas ayer y otras 139 heridas en un atentado suicida contra la Embajada de India en Kabul. Las autoridades afganas responsabilizaron a los servicios secretos paquistaníes. Entre las víctimas mortales, se encuentran cuatro ciudadanos indios, incluido el agregado de Defensa y otro diplomático, y seis policías afganos (cinco de ellos en la vecina Embajada de Indonesia), pero la mayoría son civiles que hacían cola para solicitar visado.

Sobre las ocho y media de la mañana (tres horas y media menos en la España peninsular), el suicida empotró un coche cargado de explosivos contra el portón de entrada del recinto de la cancillería india, que en ese momento se abría para dejar paso a los vehículos de los dos diplomáticos que murieron. La explosión destruyó ambos automóviles, hizo saltar por los aires las puertas de entrada, dañó varios edificios de la legación y rompió los cristales de los inmuebles próximos. El cuerpo de uno de los diplomáticos apareció varias horas más tarde sobre el tejado de una de las casas vecinas.

“Este abominable acto de terrorismo es obra de los enemigos de la amistad de Afganistán con India”, declaró el presidente afgano, Hamid Karzai, en un comunicado remitido a este diario. Su Ministerio de Interior fue aún más claro al afirmar que el ataque se había llevado a cabo “en coordinación y consulta con un servicio de espionaje activo en la región”, una poco velada referencia al ISI paquistaní. Aunque los talibanes han amenazado con aumentar su campaña de atentados suicidas contra el Gobierno de Karzai y los 60.000 soldados extranjeros que lo respaldan, muchos analistas apoyan la tesis afgana.

“Afganistán es también escenario de la lucha entre India y Pakistán, y de las luchas internas de Pakistán”, escribía ayer en su blog Barnett Rubin, que recuerda los recientes atentados sincronizados de Jaipur que dejaron 63 muertos justo antes de una importante reunión bilateral entre India y Pakistán. “Estos ataques parecen orientados a sabotear cualquier mejora de las relaciones de Pakistán con sus dos vecinos, India y Afganistán, para asegurarse de que Pakistán no tiene otra alternativa que continuar apoyando a las organizaciones radicales islamistas como parte de su política exterior”.

El de ayer es el atentado más grave que se produce en la capital afgana desde el derrocamiento de los talibanes en 2001.

Misión fantasma en Afganistán.

4 Julio 2008

La Agencia France Presse (AFP) y posteriormente la española Efe pusieron en jaque ayer por la mañana al Ministerio de Defensa por una noticia que agitó muchas redacciones, en unas horas de vacas flacas a nivel informativo. En dos teletipos publicados a primera hora, ambas agencias señalaban que al menos 24 supuestos talibanes, entre ellos un dirigente, murieron en una operación del Ejército afgano y tropas de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad).

Según una fuente oficial, en la operación participaron tropas españolas. La ofensiva comenzó el miércoles por la tarde y se prolongó hasta la una de la madrugada de ayer (hora local) en el distrito de Muqur, situado en la provincia de Badghis, según aseguró a Efe el jefe de la policía provincial, Mohammad Ayub Niazyar.

«La operación fue un contraataque. Después de un ataque insurgente contra un puesto de la policía afgana en Muqur, en el que las tropas conjuntas respondieron a la agresión», dijo Niazyar. El oficial precisó que la operación fue ejecutada por la policía y el Ejército afganos, que contaron con apoyo aéreo y terrestre de soldados de la ISAF, incluidos españoles. El despacho de AFP contaba idénticos hechos basándose en la misma fuente informativa.

Desmentido de Defensa.

Pero algo se desencajó a media mañana y la noticia de la primera agencia de noticias en español y la cuarta del mundo fue desmentida por el Ministerio de Defensa casi dos horas después.

El departamento que dirige la ministra Carme Chacón negó tajantemente la participación de tropas españolas en la acción contra los insurgentes talibanes. Según un portavoz de Defensa, la operación fue desarrollada por unidades especiales estadounidenses pertenecientes a la operación Libertad Duradera, que lleva a cabo la ISAF bajo mando de Estados Unidos, y en la que no participa España.