Se dispara la tensión.
22 Octubre 2007
La tensión en la frontera entre Turquía e Irak aumenta cada día, al mismo ritmo que las opciones de una invasión del país vecino ganan puntos en Ankara. En especial, tras la muerte de 12 soldados en el tercer gran ataque del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) este mes. Esta acción de los separatistas llevó al Gobierno turco a convocar una reunión de urgencia entre los más altos dirigentes civiles y militares del país.
Aunque en un principio se creyó que en esa reunión iba a decidirse la invasión del norte de Irak, al final el encuentro concluyó con un ambiguo comunicado en que el Gobierno prometió que “hará todo lo posible por hacer pagar este ataque contra la unidad de Turquía”.
El ataque que disparó la tensión se produjo poco después de la media noche del sábado, cuando militantes del PKK bombardearon un puente en las afueras de la localidad de Daglica, en el extremo suroriental de Turquía, donde se encontraba un batallón de Infantería. Inmediatamente comenzó un ataque desde tres puntos diferentes de un grupo de 150 militantes del PKK, provocando la muerte de 12 soldados e hiriendo a otros 16, según informó el Estado Mayor turco en un comunicado.
CERRAR LA HUÍDA.
En un principio, los medios turcos situaron la cifra de muertos en 16 militares y la cadena de televisión NTV añadió 10 soldados turcos desaparecidos. La agencia nacionalista kurda Firat, citando fuentes del PKK, informó sobre la captura de rehenes entre los soldados turcos, algo que desmintió el Ejército de Ankara.
La respuesta turca fue una operación militar con apoyo aéreo en la que cerraron la huída a Irak de los rebeldes del PKK, matando a 32 de ellos en combates que se prolongaron todo el día e incluyeron bombardeos de hasta 63 objetivos en territorio del norte de Irak. Previamente, la agencia Firat había informado sobre la entrada de militares turcos en el territorio iraquí y medios iraquís aseguraron que los turcos bombardearon el área de Zaho, a 200 kilómetros al oeste de los combates.
ACCIÓN NO INMEDIATA.
Preguntado sobre si estas acciones suponen ya el inicio de la tan cacareada operación transfronteriza, el portavoz del Gobierno turco, Cemil Çiçek, rehusó confirmarlo, quizás porque los generales turcos se manejaban ya a sus anchas por la zona sin esperar las directrices del Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.
Con todo, el ministro de Defensa, Vecdi Gönül, declaró tras una reunión con su homólogo de EEUU, Robert Gates, que “Turquía realizará una operación militar en Irak pero no inmediatamente”.
Erdogan pidió calma y amonestó a los medios turcos por su actitud “provocativa”, ya que en las tertulias se llama constantemente a la acción. La apelación de Erdogan al PKK a que “deje las montañas y se una a la política” había sido tildada por la oposición de “llamamiento a la amnistía para los terroristas”.
“NO LOS ENTREGAREMOS”.
El presidente iraquí, Jalal Talabani, y el primer ministro del Gobierno regional kurdo, Massoud Barzani, exigieron al PKK que abandone la lucha armada. “Si el PKK no atiende a los llamamientos de paz, nosotros también les consideraremos una organización terrorista”, amenazó Barzani. En cualquier caso, Talabani descartó entregar a Turquía a los líderes del PKK. “Entregarlos es un fantasma que no se realizará jamás”, afirmó con contundencia. EEUU, que siguió con preocupación los acontecimientos, llamó a sus aliados turcos y kurdos a la calma.