Irak, tres billones.

2 Junio 2008

Aparecen dos libros que abundan en la utilización de la mentira como arma política de la invasión de Irak, de la que hace poco se han cumplido los cinco primeros años. Del primero hemos tenido noticias por los medios de comunicación: el secretario de prensa de Bush entre 2003 y 2006, Scott McClellan, ha publicado un libro, que lleva por título Lo que pasó: dentro de la Casa Blanca de Bush y la cultura del engaño en Washington, en el que acusa a su jefe de organizar una campaña de propaganda política en lugar de ofrecer la verdad sobre los motivos de la invasión.

Si la Administración de Bush fuese una empresa cotizada en Bolsa iría ante los reguladores por prácticas engañosas

El segundo libro se titula La guerra de los tres billones de dólares (Editorial Taurus, propiedad del grupo que edita EL PAÍS) y ha sido escrito por el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y por la catedrática de Harvard Linda J. Bilmes. Los autores, que ya habían publicado algunos artículos sobre el asunto, se excusan ante la apariencia de insensibilidad que pueden dar calculando el coste financiero de una guerra en la que lo que prima es el sufrimiento humano. Sin embargo, al valorar la economía de la invasión hacen pedagogía ante otro caso de manipulación de la opinión pública, dado que la Administración de Bush nunca ha hecho balance de todos los costes de la guerra, sino que lo ha hecho de manera aleatoria y parcial.

Stiglitz y Bilmes estiman el coste total de la guerra en 2,7 billones de dólares en términos estrictamente presupuestarios y en cinco billones de dólares en costes económicos totales. Generalizando, dicen que la cifra de tres billones de dólares como coste total “nos parece sensata y con toda probabilidad se quede algo corta”. Uno de los ejercicios más interesantes del libro es aquel que se dedica a estudiar los costes de oportunidad: ¿qué podría hacer hecho EE UU con tres billones de dólares más a su disposición? Por ejemplo, resolver la crisis de la Seguridad Social (pensiones para la generación del baby boom, que se está jubilando ahora): los gastos de la guerra de Irak podrían haber resuelto el problema para casi medio siglo más. Un billón de dólares sirve para construir ocho millones de viviendas sociales, dar empleo a 15 millones de profesores de enseñanza pública durante un año, permitir a 120 millones de niños asistir durante un año a la ayuda educativa y sanitaria, o proveer con becas de cuatro años en universidades públicas a 43 millones de estudiantes. Multipliquemos estos números por tres. También podría haber cumplido EE UU su compromiso de destinar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo y los Objetivos del Milenio de la ONU.

Para obtener estos datos los autores han tenido que escarbar entre las malas prácticas presupuestarias del Gobierno Bush y de su contabilidad mentirosa. Si la Administración Bush fuese una empresa cotizada en Bolsa, sería llevada ante los organismos reguladores por prácticas engañosas. Al igual que una mala contabilidad empresarial engaña a los inversores, la del Gobierno engaña a los ciudadanos.

Apoyo árabe para Bagdad.

22 Abril 2008

Mapa de Irak.El primer ministro de Irak, Nouri al-Maliki, exhortó a las naciones árabes a que aumenten el apoyo a su país brindándole alivio de la deuda, reabriendo sus embajadas en Bagdad y impidiendo que extremistas entren a Irak.

El premier iraquí hizo el pedido, este martes, en declaraciones en una conferencia regional de potencias regionales y mundiales, en Kuwait.

Al-Maliki se quejó de que los vecinos de Irak se han mostrado reacios a aumentar las relaciones diplomáticas, a pesar del mejoramiento de la seguridad en su país.

Algunas naciones árabes se han mostrado reacias a abrir embajadas debido a las constantes preocupaciones de seguridad y acerca del gobierno iraquí dominado por chiítas.

Entre los participantes en la conferencia de este martes se encuentra los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el grupo de las ocho naciones más industrializadas del mundo.

Se espera que la conferencia adopte una declaración conjunta sobre Irak.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, asiste al encuentro. Ella también urgió a los vecinos árabes de Irak a que aumenten sus vínculos con Bagdad.

60 muertos en dos atentados en Irak.

15 Abril 2008

Mapa de Irak.Al menos 67 personas han muerto y otras 107 resultaron heridas en una nueva jornada de violencia en Iraq, en la que se ha producido el atentado más mortífero de los últimos seis meses, informaron fuentes policiales iraquíes.

La ciudad de Baquba, a 150 kilómetros al noreste de Bagdad, fue escenario de ese ataque que se cobró las vidas de cuarenta personas y dejó heridas a otras ochenta, entre ellas mujeres y niños.

Según las fuentes, el atentado, que fue perpetrado con un coche bomba en pleno centro de Baquba, cerca de la sede del Tribunal de la ciudad y del Ayuntamiento, causó también abundantes daños materiales en edificios colindantes y vehículos estacionados en la zona.

Poco después, otro ataque llevado a cabo por un terrorista suicida causaba la muerte de catorce personas y heridas a otras quince en un restaurante en las afueras de Ramadi, a 100 kilómetros al oeste de Bagdad, señalaron fuentes policiales.

Las fuentes precisaron que el suicida empotró un coche con una carga explosiva contra el restaurante, frecuentado por agentes de policía, situado en la zona de Jamsa Kilo, en el oeste de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar. Sin embargo, testigos presenciales señalaron que el terrorista llevaba un cinturón de explosivos adosado a su cuerpo. Varios coches aparcados fuera del local resultaron también incendiados, agregaron las fuentes.

Por otro lado, en Bagdad, al menos dos basureros han muerto y otras dos personas resultaron heridas, entre ellas un oficial de policía, por el estallido de una carga explosiva cerca de una comisaría de Alwiya, en el centro de la ciudad. La explosión causó, además, daños materiales en varios vehículos que se encontraban en la zona.

También en la capital, un civil murió y otras nueve personas resultaron heridas, cinco de ellas policías, por la explosión de un coche bomba en la céntrica plaza de Waziq. Las fuentes explicaron que el vehículo estalló al paso de un vehículo de un oficial de policía, identificado como Ali Sabri, que salió ileso del atentado.

En el norte de Iraq, en la provincia de mayoría suní de Nínive, al menos cinco mujeres y un hombre murieron en dos ataques separados, según la agencia de noticias Asuat al Iraq (Voces de Iraq), que citó a fuentes policiales.

En el primer suceso, una abogada y su hermana murieron por los disparos de hombres armados cuando salían de su casa en el barrio de Al Tamimi, en el este de Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad.

Por otro lado, un grupo insurgente irrumpió a primera hora de esta mañana en un complejo residencial en el barrio de Jadra, también en el este de Mosul, capital de Nínive, y mató a tres mujeres y a un hombre de la misma familia.

Al menos cuatro milicianos chiíes han muerto y un quinto resultó herido en el oeste de Basora, en un bombardeo aéreo de la coalición comandada por EE.UU., indicó un comunicado militar. En la nota, las fuerzas de la coalición explican que el aparato -no se identifica si un avión o un helicóptero- atacó a un grupo de hombres armados que disparaban proyectiles de mortero contra un cuartel del Ejército iraquí situado cerca de Basora, 550 kilómetros al sur de Bagdad.

El acuartelamiento atacado, Muhamed al Qasim, está situado a 10 kilómetros al oeste de esta ciudad meridional.

Con las muertes registradas hoy en Baquba y Ramadi, el balance de iraquíes que han perdido la vida en Iraq durante este año asciende ya a 2.730.

El doble atentado perpetrado el pasado 1 de febrero contra dos mercados de animales domésticos, y en el que perecieron 98 personas, es el más grave del año en curso.

Un total de 452 personas fallecieron en enero, 746 en febrero, 1.116 en marzo y 426 en lo que llevamos de abril.

Los combates entre el Ejército iraquí y la milicia Ejército de Mahdi, leal al clérigo radical chií Muqtada al Sadr, que sacudieron la última semana de marzo Bagdad y las provincias chiíes del sur de Irak, han sido en buena medida responsables del repunte de la violencia registrado desde entonces.

En 2007, el número de víctimas mortales rondó las 15.000. Durante ese año se constató, sin embargo, un descenso de la violencia en el país árabe, que según el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, coincidió con el anuncio de alto el fuego registrado el pasado agosto por la milicia del clérigo chií Muqtada al Sadr.

Decenas de miles de personas han muerto en Iraq desde la invasión que comenzó el 20 de marzo de 2003, aunque los cálculos sobre el número de víctimas mantienen grandes diferencias según cual sea la fuente encargada de la contabilidad.

Así, mientras el grupo independiente Body Count, dirigido por investigadores y pacifistas, cifra en más de 82.700 el número de civiles iraquíes muertos desde la invasión hasta ahora, un estudio publicado en octubre de 2006 por la revista científica británica ‘The Lancet’ ya contabilizaba 600.000 muertos.

Otro informe, elaborado por el instituto británico Opinion Research Business (ORB) y el Independent Institute for Administration and Civil Society Studies (IIACSS) y publicado el pasado 31 de enero, elevó la cifra de muertos a un millón. Este estudio, basado en entrevistas, se extiende desde la invasión, hasta septiembre de 2007.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó a comienzos de este año que unos 151.000 iraquíes habrían muerto en Iraq desde junio de 2003 -tres meses después de la invasión- hasta mediados de 2006, y señaló que la violencia se había convertido en la principal causa de mortalidad entre los hombres de 15 a 59 años. Además, la OMS asegura que siete de cada diez heridos por la violencia muere en los hospitales.

El atentado que ha causado mayor número de víctimas desde la invasión se produjo el 18 de abril de 2007, cuando más de 160 personas murieron en Bagdad, al explotar cinco coches bomba en varios barrios, de los que solo uno -el que explotó en Sadriya- dejó 140 muertos.

Miles de civiles iraquíes han muerto también como consecuencia de las operaciones lanzadas por el Ejército estadounidense para reprimir las sublevaciones dirigidas por el líder radical chií Moqtada al Sadr, la última en marzo de 2008, con el resultado de al menos 400 muertos.

Asimismo, en torno a 1.600 iraquíes murieron en noviembre de 2004, según la prensa internacional, durante las tres semanas que duró el asalto a Faluya, cuna de la resistencia suní, el segundo sobre esa ciudad.

Por otra parte, un total de 4.345 soldados de la coalición internacional que dirige EE.UU. han muerto desde que comenzó el conflicto, 4.036 de ellos estadounidenses.

400 policías despedidos en Basora.

3 Abril 2008

Mapa de Irak.Más de 400 agentes de la policía iraquí, entre ellos 17 oficiales, han sido despedidos de sus puestos en Basora (sur de Irak) por colaborar con la milicia chií Ejército del Mahdi, según fuentes oficiales.

El general Abdelkarim Jalaf, portavoz del Ministerio del Interior, ha informado de que en total son 407 los policías que han sido apartados por “colaborar con los criminales”, en referencia a los milicianos leales al clérigo chií Muqtada al Sadr.

El Ejército del Mahdi y las tropas regulares iraquíes mantuvieron duros combates la semana pasada en las provincias chiíes del sur de Irak, así como en Bagdad, en los que murieron al menos 325 personas.

Según informaciones procedentes de Basora, decenas de policías y miembros del Ejército se rindieron y entregaron sus armas a los milicianos, y algunos hasta combatieron junto a éstos.

Basora, situada a 550 kilómetros al sur de Bagdad, es la segunda ciudad del país y el principal centro exportador de petróleo de Irak.

El Ejército turco se retira de Irak.

29 Febrero 2008

Mapa de Turquía.Las tropas del Ejército turco se retiraron hoy del norte de Irak tras ocho días de operación militar contra el grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), informó el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas en un comunicado.

La cúpula castrense explicó que, durante la incursión, murieron 240 militantes del PKK y se destruyeron las infraestructuras de la organización armada, principalmente en torno a la base de Zap, por lo que los objetivos planteados fueron ‘cumplidos’.

En las filas del Ejército turco, 30 personas fallecieron, 6 de ellas paramilitares de la guardia rural (kurdos leales a Ankara), aunque el PKK aseguró haber matado a más de un centenar de soldados.

El comunicado castrense subrayó que el fin de la misión no era la total neutralización del PKK, pero ‘mostró a la organización que el norte de Irak no es un lugar seguro para terroristas’.

La retirada de tropas fue observada con sorpresa por los turcos, que aún se preguntan a qué razón obedece.

En respuesta a los rumores que afirmaban que la retirada se produjo ante las advertencias de Estados Unidos, el comunicado del Estado Mayor del Ejército turco añadió que ‘el inicio y el final de la operación fue decidido por nosotros en base a razones y necesidades militares’.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, reiteró también que la operación se dio por acabada una vez que se alcanzaron los objetivos previstos.

Erdogan dijo, según recogió el canal ATV, que la decisión fue tomada por Turquía sin ninguna influencia externa y que ningún civil iraquí resultó herido en la operación.

El jefe del Estado Mayor turco, el general Yasar Büyükanit, también rechazó en declaraciones a la agencia Dogan las especulaciones de que la decisión de detener la operación se realizó por presión estadounidense.

‘La decisión (del repliegue) se hizo sólo porque la operación alcanzó sus objetivos. Nadie tuvo influencia sobre la decisión’, aseguró.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, quien el jueves se entrevistó con los máximos mandatarios de Turquía, había advertido repetidamente de que Estados Unidos creía que la presente ofensiva debería ser lo más corta y precisa posible.

El mismo Büyükanit, afirmó ayer que ‘un tiempo corto es un concepto relativo. Corto es a veces un día, a veces un año. Hemos luchado contra el terrorismo (del PKK) durante 24 años. EEUU lucha contra el terrorismo en Afganistán desde hace años’.

El ministro de Justicia, Mehmet Ali Sahin explicó tras la retirada de las tropas turcas que la autorización parlamentaria aprobada el pasado octubre para que gobierno y ejército decreten operaciones transfronterizas contra el PKK tiene un plazo de un año y volverá a utilizarse ’si es necesario’.

Cengiz Candar, periodista conocido por su experiencia en las relaciones turco-estadounidenses, dijo que esta retirada de tropas fue pactada con Estados Unidos en un acuerdo previo a la operación.

‘Operaciones transfronterizas parecidas podrían producirse tras ésta, la retirada no significa que no se vayan a realizar más incursiones. Al contrario, al retirar las tropas en un periodo pactado desde el mismo comienzo, Turquía se ha ganado la confianza de EEUU y puede repetir operaciones similares’, analizó Candar.

Sin embargo, otros analistas vieron la presión de Washington tras la detención de la operación.

‘¡Qué cambio en un día! Ayer, el enviado especial del primer ministro en Bagdad decía que la operación duraría hasta que la región fuese totalmente limpiada del PKK’, protestó Onur Oymen, vicepresidente del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP).

‘Como ciudadano de este país me siento avergonzado. Nadie puede convencer a la gente ahora de que la operación fue detenida sin la intervención de EEUU’, se quejó Cüneyt Ulsever, columnista del diario ‘Hürriyet’

Necati Ozgen, general retirado que dirigió la mayor operación en Irak contra el PKK durante los años 90, dijo que en estos ocho días de operación ha debido ser imposible para el ejército alcanzar los objetivos que se proponía en el norte de Irak.

‘Esta era una oportunidad para borrar al PKK de la región. La operación se estaba desarrollando alrededor de la base del PKK en Zap. Incluso si el objetivo ha sido alcanzado allá, hay otros 4 ó 5 grandes campamentos del PKK. En una semana es imposible conseguir el objetivo de limpiarlos todos’, añadió Ozgen.

Algunos expertos subrayaron que cierto número de tropas turcas podrían permanecer en el interior de Irak y añadirse al contingente de las cuatro bases que Turquía mantiene en el Kurdistán iraquí desde los años noventa.