Reducir el 80% del arsenal nuclear.

5 Febrero 2009

El presidente Barack Obama está ultimando un plan de reducción de armamento nuclear para proponere a Rusia que ambos países pasen de 5.000 a 1.000 ojivas nucleares. El proyecto, desvelado por el diario británico The Times después de la reunión del ministro de Exteriores británico, David Miliband, con su homóloga estadounidense, Hillary Clinton, se planteará a partir de diciembre.

A finales de este año vence el tratado actual entre Rusia y EE.?UU. (Start 1) firmado en 1991 y por el que los dos países se deshicieron del 50% de su arsenal nuclear. El proyecto que Obama está ultimando sería aún más ambicioso, porque supondría que los dos Estados eliminarían el 80% de su actual arsenal. La intención de Barack Obama es crear una oficina de no proliferación de armas nucleares en la Casa Blanca a cargo de Gary Samore. Precisamente Samore fue el negociador contra las armas nucleares del Gobierno de Bill Clinton.

Moscú no ha dado una respuesta oficial, ya que tampoco ha sido oficial el anuncio de EE.?UU., pero el viceprimer ministro ruso, Serguéi Ivanov, dio la bienvenida a la propuesta.

«Damos la bienvenida a las declaraciones de la nueva Administración de Obama de que está preparada para iniciar conversaciones y concluirlas este año», dijo Ivanov. «Es un buen ejemplo y un buen mensaje para otros países», añadió desde su oficina en Moscú.

Para que los dos países lleguen a un acuerdo es fundamental la decisión final de Washington sobre el escudo antimisiles que la Administración Bush planeaba instalar en Polonia y en la República Checa. Un plan al que Moscú se ha opuesto tajantemente. La posición de Obama sobre ese proyecto puede hacer que las negociaciones con Rusia sean más sencillas, ya que el demócrata nunca ha estado muy de acuerdo con el escudo de Europa Oriental.

Todas estas cuestiones serán tratadas en la conferencia de seguridad que tendrá lugar en la ciudad alemana de Múnich entre el viernes y el domingo. En la reunión estarán por parte rusa Ivanov y por parte estadounidense el vicepresidente, Joe Biden, y el asesor de Seguridad Nacional, general James Jones.

Acuerdan reforzar las sanciones a Irán.

24 Enero 2008

Mapa de Irán.Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia), junto a Alemania, lograron ayer un acuerdo para incrementar la presión contra Irán y su polémico programa atómico. Una reunión, la primera en cuatro meses para abordar el asunto, que no presagiaba grandes conclusiones y que finalmente terminó, si no con un acuerdo para aumentar las sanciones, sí para endurecer las ya existentes. El anfitrión del encuentro, el ministro alemán de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, aseguró que Alemania, Francia y Reino Unido presentarán una nueva resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque Steinmeier no concretó su contenido, fuentes diplomáticas indicaron que el documento propone fortalecer las sanciones ya existentes , aprobadas en diciembre de 2006 y marzo de 2007, pero sin aplicar nuevas medidas de presión.

De esta forma, Washington se queda a medio camino en su deseo de elevar la postura contra Irán mediante sanciones económicas y forzar así al régimen islámico a detener su programa de enriquecimiento de uranio. La Casa Blanca pretendía que una nueva resolución bloqueara las inversiones en el país persa y congelara relaciones con bancos iraníes. Los dos paquetes de sanciones aprobados hasta ahora por la ONU limitan los intercambios financieros o de tecnología relacionada con la energía atómica, prohíben exportar armas y congelan los activos financieros relacionados con el programa atómico iraní.

Acercamiento de posturas.

El encuentro de ayer en Berlín sirvió para que americanos y europeos por un lado, y chinos y rusos por otro, acerquen posturas dentro de sus evidentes divergencias al tratar el programa atómico iraní. Ya antes de la conferencia y cuando incluso un acuerdo de mínimos parecía lejano, Steinmeier había insinuado que el mero hecho de que Moscú y Pekín hubieran acudido a la cita era un signo positivo. Al final, el resultado fue más lejos y el jefe de la diplomacia alemana pudo anunciar que las grandes potencias estaban «unidas en la evaluación de que un arma atómica iraní tendría dramáticas consecuencias en Oriente Medio e incluso más allá». Por eso, aseguró el canciller alemán, las seis naciones seguirán trabajando para «impedir que eso ocurra».

Sin embargo, las reticencias de rusos y chinos a apretar más las tuercas a un país con el que tienen fuertes vínculos económicos siguen vigentes. Rusia sigue exportando uranio para la central atómica que ayuda a construir en Bushehr y Pekín sigue necesitando el petróleo iraní. Además, la actitud de chinos y rusos se ha visto reforzada con el informe de la inteligencia estadounidense que asegura que Teherán abandonó su programa nuclear militar en 2003.

Al respecto, Steinmeier aseguró que esa conclusión también tiene un lado negativo: la constatación de que Irán intentó obtener el arma nuclear. «La cuestión sigue pendiente: hasta dónde llegaron los iraníes. Para eso necesitamos al OIEA en Viena», declaró el ministro alemán refiriéndose al Organismo Internacional de Energía Atómica.

A principios de mes, su director general, Mohamed el Baradei, obtuvo el compromiso de Teherán de aclarar en breve las dudas sobre sus intenciones atómicas.

Irán recibe 80 toneladas de combustible nuclear.

19 Diciembre 2007

Mapa de Irán.El Gobierno iraní confirmó ayer que ha recibido 80 toneladas de combustible nuclear enviado por Rusia para la central atómica de Bushehr, que ingenieros rusos construyen en el este iraní.

Aqazadeh afirmó que el suministro de combustible continuará conforme a las fechas acordadas y reiteró que su país utilizará esta planta para generar electricidad. Además, pronosticó que entrará en funcionamiento el «año próximo», ya que «han finalizado el 95 por ciento de las obras de construcción».

Por otra parte, el Gobierno israelí entregó ayer a un alto funcionario de Estados Unidos un informe de sus servicios de inteligencia sobre el supuesto programa nuclear de Irán para fabricar armas atómicas.

Por último, las Fuerzas Navales iraníes realizan importantes maniobras militares en el golfo Pérsico, en las que participan centenares de piezas marítimas, incluidas fragatas y submarinos, confirmaron ayer fuentes militares iraníes.

Según un portavoz militar, el general Ali Razemgo, las maniobras comenzaron el domingo y se desarrollarán hasta el próximo miércoles en una superficie que se extiende desde las costas de la ciudad de Bushehr (Oeste), donde Irán construye una central nuclear del mismo nombre, hasta la localidad sureña de Aslauye.

Irán afronta nuevas amenazas de sanción.

4 Noviembre 2007

Mapa de Irán.Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania han acordado hoy un texto borrador para una tercera resolución de sanciones contra Irán, que será sometido a votación por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia a finales de noviembre si el próximo informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) revela que Teherán continúa con su programa nuclear.

Las potencias también ha decidido pedir al Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea (UE), Javier Solana, que busque una nueva reunión con el negociador iraní en materia nuclear, Sayed Yalili, y que les informe del resultado, según un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores británico.

El director general del OIEA, Mohamed El Baradei, divulgará en las próximas semanas un nuevo informe sobre la posición de Irán en relación con su controvertido programa nuclear. Así, los directores políticos que han redactado el texto borrador acordaron volver a reunirse el

próximo 19 de noviembre para analizar los informes de la OIEA y de Javier Solana.

Pese a todo, los representantes de las potencias “reiteraron su compromiso a negociar una solución a largo plazo del asunto nuclear iraní, y urgieron a Irán a aceptar su oferta de negociación hecha en

junio de 2006 y repetida desde entonces”.

Solana presentó al Gobierno iraní el 6 de junio del 2006 una oferta que incluye incentivos (como tecnología para reactores de agua ligera) a cambio de que el régimen abandone definitivamente su programa de enriquecimiento de uranio.

Teherán se ha negado a suspender el enriquecimiento de uranio, haciendo caso omiso de dos resoluciones previas decretadas por el Consejo de Seguridad. Insiste en que sus ambiciones atómicas sólo persiguen fines civiles.